Reseña: Revlon en Coral Me Wild

Como las canas y la celulitis, pero con la ventaja de ser un mal provisorio, llegó la temporada Primavera/Verano. Los pajaritos cantan, las viejas se levantan y el maquillaje cambia de paleta. Nos ponemos coloridas, digamos. Es por eso que hoy, 21 de setiembre, día de la Primavera, la Sanidad, el Estudiante y el Fotógrafo (si me olvido de algo más me avisan), apelo al escaso amor que hay en mí por esta época del año y me pinto las uñas con mi esmalte veraniego favorito.

Coral Me Wild salió hace años, alegando ser Limited Edition. Yo lo vi en veranos sucesivos, portando la misma leyenda histérica, y juraría que lo volví a ver hace poco. O sea que de limitado no tiene nada, pero de bueno tiene mucho.

La fórmula es la habitual de Revlon: muy buena. Lo suficientemente líquida para deslizarse con facilidad, pero no tanto como para desparramarse por todos lados. El pincelito es el de siempre y permite trabajar en estas uñas diminutas con comodidad. Con base y topcoat, dura casi una semana. Dudo que las fotos hagan justicia al color, vibrante en solo dos capas. Es una muy buena alternativa al clásico rojo. Me atrevería a decir que queda bien en casi todos los tonos de piel, pero siendo tan over the top, voto por uñas cortas. Y si es demasiado arriesgado para tus manos, siempre podés usarlo en los pies.

Resumiendo: para ponerle color al verano, Coral Me Wild es una opción que se lleva con gracia de día o de noche.