Reseña: Revlon en Ocean Breeze + Project Pan

La historia con este esmalte es un poco complicada, pero con un final feliz. Resulta, damas y caballeros, que estoy en un project pan. Qué cuernos es eso, se preguntarán rascándose la cabeza, ya sea por la duda o por falta de higiene (más vale que sea lo primero). Un project pan es una resolución, un proyecto, una forma de autocensura, todo en solo paquete.

Cuando una se da cuenta de que se pasó de mambo comprando maquillaje, que compró dos veces el mismo esmalte y que tiene dos sombras amarillas nuevísimas cuando en realidad nunca usa ese color, hay que llamarse a la reflexión y decir Hasta acá llegamos. Claro que, siendo una como es, no se trata de no volver a comprar maquillaje ever again, solo de sosegarse por un rato. Y ese un rato está definido por el tiempo que demora agotar ciertos productos que una ya tiene. Ponele, no vuelvo a la perfumería hasta terminar 10 productos se traduce en un project 10 pan, siendo pan la palabra inglesa para nombrar a los envases redonditos y chatos de metal que suelen contener las sombras. ¿Se entiende algo?

Yo ahora estoy en un project X pan, dado a que no tengo muy definido cuántas pans quiero agotar. Lo que sí tengo en claro es que debo que hacer las reseñas de chotocientos productos que tengo en espera para pensar siquiera en comprar algo nuevo. Hay esmaltes, paletas (incluyendo la Paleta Más Maravillosa de Este Mundo), sombras en crema, delineadores, máscaras de pestañas... De solo pensarlo me agoto y quiero ir a comprar algo ya :).

¿Qué tiene que ver todo esto con Ocean Breeze? Paciencia que ya llegamos. Hay varias excepciones a la regla de los project pan, gracias a Zeus, y en ese grupo maravilloso están los productos de edición limitada. Eso que está hoy y mañana quién sabe. Ocean Breeze, junto con otros 5 o 6 esmaltes, es limited edition para la colección primavera verano 2010/11 de Revlon. A eso hay que sumarle que en cada perfumería de esta bendita ciudad trajeron UNO solo de Ocean Breeze, o sea que cuando yo me convencí que era perfectamente legal comprar este esmalte por mucho project pan en el que estuviera, ya no había por ningún lado. Y ya expliqué aquí lo que los esmaltes verdes son para mí.

Después de caminar toda una mañana, lo encontré. Una sola botellita. Entré a la perfumería al grito de Éeeeseeeeeee quiero, así con muchas eeee, para poner énfasis a la situación y me lo llevé mientras lo acunaba en mis manos y le susurraba My precioussss. Sí, ya sé.

Ocean Breeze es un color verde aturquesado divino. Brillante, profundo, hasta lujoso, quizá por las nanométricas partículas doradas que flotan cual medusas diminutas en un mar turquesa (¡tomá, Benedetti!). En las fotos tira más al azul, pero juro que de frente es más verde que otra cosa. La fórmula es bastante líquida, pero en dos capas queda muy bien y no tiene la actitud caprichosa de Minted. El pincel es el tipiquísimo de Revlon y está bien. Lo probé apenas llegué a casa sin nada de nada porque no encontraba mi caja de esmaltes y dura muchísimo aún sin topcoat. Eso sí, tiñe las uñas, así que una base es un must. Un detalle loco es que esta colección tiene algo así como un perfumito. Es apenas distinguible, pero ahí está. No es algo que me vuelva loca, no me molesta que mis esmaltes huelan a eso, esmaltes.

Resumiendo: si lo ven, arrójense sobre él antes de que se vaya. Es EL color del verano. Al menos del mío.