Reseña: esmalte Sárac en Cielo Azul

No era la más linda, pero sí la más dócil, la más educada. Y fue así como conquistó el corazón del príncipe y de su verdulero, que siempre le reservó las mejores sandías.

De Sensatez y Esmaltamiento

Después de la traumática experiencia con Brave Blue, mi pesimismo habitual me llevó a esperar grandes catástrofes con Cielo Azul. Temí por la integridad física de mis uñas y por mi provisión de quitaesmalte (toma media botellita, más o menos, sacar al esmalte apitufado).

Pese a todos mis vaticinios, Cielo Azul es una maravilla. No será tan lindo, pero allí donde Brave Blue fracasa estrepitosamente, éste es un gol de media cancha (sabrán disculpar la comparación, la ausencia de fútbol local me está matando). Obviamente (léase op-viamente) tiene los mismos problemas de packaging que todos los de la misma marca. Repito consejo: revolear la manijita lo más lejos posible, lejos de perros que puedan traerla de vuelta creyendo que estás jugando a traeme esa pelota o algo por el estilo.

La aplicación es un sueño. La fórmula es lo suficientemente fina como para correr sin problemas pero sin desparramarse. Así, no tiene los mismos problemas de reconocimiento de límites de Brave Blue, quedándose en la uña como indica el ceremonial y el protocolo. Se seca bastante rápido y con dos capas ya alcanza un nivel de opacidad muy respetable. El acabado es perlado, pero no encandila. En la foto de arriba, el color parece sospechosamente vivaracho (no culpemos al esmalte, todavía no sé manejar mi cámara de fotos). Pero no, damas y caballeros, es un azul recatado, aunque no lo suficiente para ir a conocer a tu posible futura suegra.  Dura unos cuantos días sin inmutarse ni picarse.

Resumiendo: si querías azul libre de complejos, es altamente recomendable.