Si hay crisis que no se note: Colorama en Natural Pinky Beige

Era etérea y transparente de un modo casi casual. Pero solo ella sabía el tiempo y el esfuerzo que tomaba esa apariencia casi invisible.

De La Invisible Levedad del Ser

Como ya dije alguna vez en este blog, en lo que hace al maquillaje lo de persevera y triunfarás es un mantra ineludible. Desde la sombra que no pigmenta hasta esa base peligrosamente oscura, todo tiene su uso. Es cuestión de paciencia y maña.

Colorama es una de esas marcas que exige de quien la compra una cualidad zen que yo por lo general no poseo. Natural Pinky Beige ya me conflictúa desde el nombre. Con un "naranjita pálido" alcanzaba, ¿no?

El color es bonito, reconozco. Para aquéllas que no se animan al furioso coral de temporada, este esmalte es una alternativa muy buena. Ahora bien, damas y caballeros, las fotos que acompañan esta reseña, ésas en donde se me ve clarito la parte blanca de la uña (si alguien sabe el nombre anatómico correspondiente, que me avise), reflejan la aplicación de tres capas de esmalte. Sí, tres. En la primera vuelta una duda si se está pintando realmente las uñas, a la segunda aparece una hipótesis de color, a la tercera una ya se cansa y lo deja como está. Porque además, la fórmula es la habitual en estos esmaltes: un parto. Líquida hasta la exasperación, despareja hasta la burla. Paciencia, chicas, paciencia. En cuanto a la duración, es ligeramente más aguantadora, pero no hay que cantar victoria.

Resumiendo: teniendo en cuenta que es un esmalte de menos de diez pesitos argentinos, vale la pena si lo que estás buscando es un color veraniego pero discreto. Un té de tilo y listo, que hay cosas peores en la vida.