Reseña: Colorama en Hippie Chic

_ De nada sirven las buenas intenciones_ me dijo mientras giraba lentamente la cucharita en el café, sin rozar los bordes de la taza._ Tarde o temprano, uno sucumbe a la tentación.

De El esmalte en los tiempos de crisis

Una sabe que no tiene que mirar ni de reojo ciertas vidrieras. Sabe, pero de ahí a la práctica hay más pasos que los que existen hasta el mostrador de la perfumería para preguntar sobre ese azul celestón precioso.

Si vienen prestando atención a este blog (¿no tienen nada más productivo para hacer, eh?) se habrán dado cuenta que me estoy haciendo cada vez más amiga de Colorama. Será el precio, será la variedad de colores, no sé. No voy a culpar a la noche ni a la playa, pero de aquella caminata al mostrador volví con dos esmaltes, uno de ellos Hippie Chic.

A la primera pasada, se vuelve a sentir el pánico de experiencias anteriores. Despareja, estriada, transparente. Como no queda otra, una vuelve a pintar y epa, mirá que lindo quedó. El color se consolida, las rayas desaparecen y una vuelve a respirar en paz. Una tercera capa sería lo ideal para sellar esta nueva amistad, pero como la fórmula sigue siendo un poco líquida, yo preferí no correr el riesgo y quedarme con lo que dos capas me dieron. Más vale pájaro en mano que masacre celeste en ídem.

En cuanto a la duración, podríamos decir que zafa. No es wow, cómo aguanta pero tampoco se deshace en pedazotes como otros de la misma marca. Unos 4 días invicto, ponele, y de ahí empieza a perder la línea.

Resumiendo: es bueno, bonito y barato. Desde mi ignorancia colorimétrica, creo que queda bien que casi cualquier tono de piel. Recomendable. Mucho.