Reseña: Revlon en Amber Ablaze

La rueda del encendedor giraba entre sus dedos con un ruido seco e inútil. El cigarrillo se humedecía en sus labios, hastiado en la espera. Cuando por fin la chispa se hizo llama, ya era tarde.

De El cuarto en llamas

Otra review totalmente demorada por la amnesia, sabrán disculpar.

Compré Amber Ablaze en el mismo viaje que Midnight Affair, y como aquél es más bonito, éste quedó un tanto opacado por mi favoritismo descarado. Es momento de darle su espacio y contar de qué viene este esmalte.

En Amber Ablaze, Revlon repite su exitosa fórmula "miles de nanopartículas nadando en un mar de esmalte". En este caso, miles de destellos dorados en un mar cobre. El resultado es un color precioso, que en mi modesta opinión grita Otoño por todos los poros.

Por alguna extraña razón, la fórmula de Amber Ablaze es menos líquida que los otros esmaltes con nanopartículas que poseo, haciendo que su aplicación sea más prolija. Además, es mucho más opaca, por lo que si jugás bien tus cartas se banca una sola mano en casos de apuro. Yo, de todos modos, le daría dos. El acabado es metálico sin encandilar y seca con discreta rapidez.

La duración es buena, respetando siempre los sagrados principios de la manicure: base, topcoat y nada de andar metiendo las uñas donde no se debe. No, ahí tampoco, niña traviesa. Unos cinco días, ponele. No se encoge ni se ¿casca? (hoy tengo un día complicado en cuando a vocabulario).

Resumiendo: damiselas con nostalgias otoñales podrán usar este esmalte todo el año sin temor. Es una joyita.