Reseña: CHI en Foxie Roxie Red

Cuando el auto se detuvo frente a la posada, la aldea no había terminado de desperezarse. Los hombres, ellos sí, habían salido temprano al campo, por lo que fueron las mujeres quienes vieron primero al recién llegado.

De El Extraño

Hasta hace unos días, CHI era para mí la marca de planchitas y productos capilares de la que habla mucha gente con menor o mayor entusiasmo, según los casos. Eso hasta que vi esta botellita en el sector de esmaltes del spa donde compré las sombras Pellegrino. Estaba junto a otras de su misma especie pero en colores más discretos, así que ésta fue la elegida. El color me pareció lindo y, además, ahora estoy pasando por una faceta en la que el rojo me parece el único color profesional tolerable. Vayan a una reunión de trabajo con las uñas pintadas de azul y me cuentan después cómo les fue.

La Joven del Mostrador afirmó, como quien sabe de lo que está hablando, que con estos esmaltes de CHI no se necesita de base ni topcoat porque el mismo esmalte los trae incorporado. En ese momento no contaba con información suficiente para refutar o apoyar tan contundente (y sorpresiva) declaración, y lamentablemente sigo sin saber. Sospecho que este esmalte está en el programa de protección de testigos, porque no hay demasiados datos en Internet. Si alguien sabe, me avisa.

Decidí seguir mis instintos (y mi pánico a las uñas amarillentas) y usar mi base cerámica de siempre. La aplicación puede llevar su tiempo para personas con uñas de tamaño normal, porque el pincel es muy delgado, pero es firme y permite un buen control. La fórmula está del lado de los fluidos con amenaza de debacle, pero nada grave. Dos capas son suficientes para un color sólido, y cabe destacar que ni intenta ser desparejo o hacer estrías. Se comporta, digamos.

Para darle algo de crédito a la JdM, decidí no ponerme topcoat, así que eso que ven es el esmalte au naturel. Por sí mismo tiene un brillo cremoso que me encanta. Así duró sin grandes traumas unos cinco días, hasta que me aburrí y le puse una capa de Sugar Plum para ver cómo quedaba.

Otra cosa interesante es el envase. La tapa es de goma, lo que permite un buen grip a la hora de abrir el esmalte. Además trae unas esferas en su interior que sirven para mezclar el producto.

Resumiendo: es un rojo muy ponible y, al tirar a los azules, poco estridente, por lo que puede ser usado a (y en) diestra y siniestra sin pudor.