Reseña: Maybelline en Passionate Red

Las cartas, las llamadas, las promesas, no habían hecho más que atizar el fuego de la espera. Sentada en el andén, el corazón a punto de saltar de mi pecho, miré ansiosa al tren que se acercaba lentamente.

De Distancia

Para variar, esto viene con anécdota.

Hace unos días entré en una perfumería que no suele estar en mi circuito a buscar un producto específico para la piel, del que si me acuerdo hablaré en otra oportunidad. Ya que estaba, me di una vueltita por los esmaltes. Casi todos los colores que me gustaban ya están en mi haber, cosa que me asustó un poquito porque confirmó que me fui de mambo con esto de los esmaltes. En ese momento tenía puesto Fire Fox, uno de los mates de Revlon. Le comenté a la JdM que casi los tenía todos y ella dijo con tono de Mujer Sabia de la Tribu:

A ésos sí o sí les tenés que poner brillo encima porque quedan opacos.

W. T. F.

Mientras que en Revlon se rascaban la cabeza preguntándose qué parte de Matte Suede no estaba entendiendo la JdM, yo agarré el esmalte de Maybelline que más simpático me cayó y huí despavorida. No sin pagar, válgame Zeus. La elección, teniendo en cuenta que vengo del rojo cremoso de CHI, me preocupó. El color es distinto, pero estar volcándome a esmaltes rojos me suena a que, finalmente, estoy alcanzando la madurez. ¿Será que quedaron atrás los verdes, los azules, los grises? Espero que no, porque implicaría meterme el 82,3% de mi colección en la oreja.

Passionate Red es, como su nombre lo indica, rojo y vivaracho. En las fotos vira un poco al naranja pero no, es rojo. El pincelito es firme y fino, por lo que la aplicación es bastante cómoda. La fórmula es espesa, pero en un buen sentido, se desliza con facilidad. Se logra un color sólido en dos capas y no hay rayas, estrías ni otros caprichos involucrados. El problema es que llevo apenas cuatro días y ya tengo todas las puntas desgastadas de forma notoria, y eso que me puse topcoat. Reconozco que vengo especialmente bestia con las manos y eso no ayuda, pero me parece llamativo que el desgaste sea en todas las uñas. Siendo que uno de los fuertes de esta línea de esmaltes de Maybelline es la duración, hay algo que no anda bien. Será él, seré yo, seremos los dos.

Resumiendo: el color me entusiasma, la longevidad no. Estoy indecisa.