Reseña: Cutex en Mango Tropical

El verano tenía siestas en el patio de la abuela, comiendo entre susurros la fruta que habíamos robado del vecino. Los perros descansaban en nuestros pies, esperando que algún bocado se escapara de nuestras manos.

De Vacaciones

Hace unas semanas, Dimitri (a quien seguro todas ya leen) tuvo una Traumática Experiencia (T. E.) con el esmalte morado de Cutex. Prometile entonces probar yo el naranja para ver qué onda, cosa que venía pateando hasta que lo vi perdido en la ridícula selección de maquillaje de mi supermercado de preferencia (al que elijo por precios de fideos y esas cosas, porque por productos de belleza voy frita). Hete aquí que estaba a $8,50 (el esmalte, no el paquete de fideos), así que lo puse en mi carrito en medio de latas de atún y sopas crema.

Debo confesar que estaba bastante mal predispuesta hacia el pobre Cutex y esperaba todo tipo de calamidades. Empezamos mal en el nombre. Mango Tropical. De todas las características del mango, ¿por qué resaltar una obviedad? Sí, ya sé que debe haber uno que otro mango repartido más allá de los trópicos, pero no es lo habitual. En fin, que me puse quisquillosa.

Seguimos rumbo a una T. E. segura con el olor. Huele espantoso, como a acetona concentrada. Es la clase de olor que te perfora la cabeza y no hay aspirina que te salve. Respirando a través de la piel para no morir en el intento, puse dos capas de esmalte. La primera apenas desprolija, nada grave; la segunda cerrando trato con un color sólido y sin estrías. La fórmula es muy decente, ni tan líquida ni tan espesa. Pero huele, cómo huele. Eso sí, cuando se seca (que en mi caso fue muy rápido) el olor desaparece. El pincel es un poquito largo para mi gusto, pero es firme.

El color muy lindo, muy muy. De noche queda in your face, cosa que no me molesta en absoluto. La próxima vez que lo use, eso sí, va a ser en uñas cortas porque así en largas cae en la categoría de demasiado, al menos para mi gusto. La duración es maravillosa. Me lo saqué a los seis días porque ya estaba cansada del naranja chillón y estaba perfecto (dentro de la imperfección inicial de mi manicure, se entiende). No sé si tendrá que ver que mi topcoat también es de Cutex. Andá a saber.

Resumiendo: Dimitri, dale otra oportunidad a los Cutex. Eso sí, con un broche de ropa en la nariz.