Reseña: Lise Watier en Festive Chic

Si ustedes pensaban que esto de los esmaltes con glitter ya se había acabado, error de errores. Este blog sigue machacando con esta tendencia. En este caso se trata de un esmalte canadiense, que llegó a mis manos en la ya mítica Avalancha de Regalos. Navideño como él solo, ya desde el nombre habla de ponche de huevo, copos de nieve y renos con problemas nasales.

_ Acá no hay nada de eso.

_ I know.

A pesar de ser tan septentrional, Festive Chic queda divino en estas latitudes, tanto sobre las uñas como en un estante. La botellita es muy monona, resistente (comprobado científicamente) y trae un chirimbolo curioso.

¡Ajá! ¡No se esperaban eso! Trae linterna. Lin ter na. Se la prende desde un botoncito en la parte superior de la tapa (y, como es de esperar, se la apaga desde el mismo lugar, d'oh!). Lo que parece más un chiche termina siendo algo muy útil, sobre todo para gente tan necesitada de ayuda a la hora de hacerse las uñas como yo. Ilumina perfecto.

El color es un poco complicado. Es una base muy oscura, en la que nadan partículas finas de glitter color vino tinto flambeado (?). Capta la luz de una forma bellísima y con dos capas queda super bien. La textura es buena, ni tan tan ni muy muy, y seca rapidísimo.

Resiste... mirá, depende. Me llegó a durar una semana sin mosquearse una vez, y se chispoteó en dos días sin previo aviso en otra oportunidad. Medio caprichoso, diríase.

Como todos los de su especie, es un parto removerlo. Lleva su tiempo, su té de tilo y sus posturas de yoga.

Resumiendo: con este esmalte, la Navidad dura todo el año. Si tienen alguien que pasa por Canadá seguido, pongan ojos de Gato con Botas y pidan una botellita. O dos, por las dudas.