Puré de mango | Un esmalte de Revlon

Revlon, aclaremos desde el principio, es mi marca de esmaltes favorita. A falta de OPI, China Glaze y otras tentanciones lejanas, confío en sus clásicas botellitas para darle color a mis uñas. Tiene una variedad de colores impresionante y su fórmula suele ser buenísima. Palabra clave del párrafo anterior: suele.

Ahora bien, cuando Revlon la pifia, la pifia 6 metros por arriba del travesaño, desnucando de un pelotazo a esta fanática que ciegamente le entrega su manicure y, muchas veces, sus cutículas. Pasó con Minted, pasó con Plum Night, pasa hoy con Make Mine Mango.

El color es bello. Veraniego, pero no de este verano anticipado con más de 35ºC a la sombra, sino del de playa de arenas blancas, mar celeste y temperaturas piadosas. Habla de tragos de colores, de rodajas de frutas tropicales recién sacadas de la heladera y del dueño de un six pack apantallándote con una hoja de palmera. Pura promesa, este mango.

La textura es, tomando una escala de 1 a 10, espantosa. Transparentosa, medio pegajosa, no solo se deposita a rayas, sino también a pocotes. No hay forma de emprolijar el desastre de la primera mano. Encima tarda siglos en secarse.

¿Ven cómo la luz no se refleja parejo? Bueno, es porque no queda parejo. La luz es coherente (?).

Resumiendo: terrible desilusión, aunque siempre hay que dar el beneficio de la duda y pensar que JUSTO A MÍ me tocó el hijo feo de la camada. De todos modos, en honor a tantos buenos momentos vividos con Revlon, voy a buscar el Mad About Mango de su última colección perfumada. Después les cuento.