Hasta ahí nomás

Essie en Chinchilly

Hay cosas que nunca que viste en persona pero que, de tanto leer y ver hablar de ellas, se te pegan en algún rincón de la memoria. Y ahí quedan, archivadas, hasta que un día las ves de lejos y las reconocés como quien se encuentra con un alma gemela. Eso me pasó con Chinchilly, ese esmalte alabado hasta el cansancio por youtubers y bloguers alrededor del mundo (?). Lo vi, lo agarré, lo compré, confiada en que sería una más del club de fans.

Chinchilly es uno de esos colores extraños, mezcla de gris, beige y violeta, que se pusieron de moda hace unos años. Apto para toda ocasión, es un clásico que no aburre, neutro pero interesante. La fórmula es un poco complicada. Demasiado delgadita, una capa apenas le da color a la uña. Con dos capas la cosa mejora, pero hasta ahí. Además, por más amor que le ponga, no logro que quede parejo. Es el único esmalte Essie que tengo, así que no sé si es un problema familiar. Puede contribuir al caos el hecho de que el pincel sea largo, finito y sin motivaciones. Cuánto dura, preguntarán ustedes. Tres días sin ponerle presión. Si lo exijo se estresa y empieza a huir desde el borde libre de las uñas al segundo día. Teniendo en cuenta que cambio de esmalte con frecuencia y por propia voluntad, no es tan grave.

Destacamos el penoso estado de mis cutículas. Culpo al clima (?).

Resumiendo

Lo uso porque el color es lindo y porque no me importa demasiado que sea de corto aliento. Sí me frena para probar otros esmaltes de la misma marca, porque estos bichos no son muy baratos.

Nota bene: producto comprado por quien escribe. Mis opiniones, poco profesionales, son todas mías y no recibo compensación alguna por estos delirios.Todos los links están libres de intención y pecado.