Delineador en gel de Maybelline

Por estos pagos todavía no son muy populares, pero allá en el Norte se usan hace rato. Y no hablamos del regreso con furia de las hombreras (vamos, ¿era necesario?), sino de los delineadores de ojos en gel. La mayoría de los delineadores en lápiz se esfuman a las pocas horas (o nanosegundos, según los casos). El delineador líquido suele ser algo complicado para la mayoría de las mujeres. El gel, en cambio, se hace fuerte donde los otros dos fallan. Esta afirmación es un poco ambiciosa, recién llevo un par de semanas usándolo. Pero el amor es así, contundente.

Este delineador en gel de Maybelline viene en un frasquito pequeñito pero rendidor. Se usa muy poco cada vez. Además cuenta con un pincelito que, si bien cumple su función, puede ser reemplazado sin remordimientos por el pincel que más te guste, en mi caso uno genérico de borde biselado. Se aplica súper fácil y si bien no es el más negro de los negros, está bien, queda lindo. Es de larga duración y no migra como algunos delineadores líquidos.

Tip 1: nunca pero nunca te olvides el frasco abierto, esta cosa se seca rapidísimo y cuando pasa, chau, a comprarse otro.

Tip 2: lavá el pincel que uses con frecuencia (en realidad tenés que lavar todas tus brochas y pinceles con asiduidad), porque sino se hace un empaste en la punta que no te permite un trazo preciso.

Resumiendo: una muy buena opción para empezar a practicar con los delineadores en gel. Es económico y cumple.