Reseña: cuarteto Natural Smokes de Maybelline

Dedicado a Lu G., que viene pidiendo esta review hace rato. El último cuarteto. El mejor. El que se la banca. De eso se trata esta reseña. Sí, ya sé que hay otros cuartetos de Maybelline, pero la verdad es que ahora quiero ir hacia otros horizontes. Basta de cuartetos, al menos de esta marca.

Natural Smokes es, por lejos, el más versátil de todos. Como el resto, tiene leyendas anatómicas convenientemente impresas en cada sombra, para indicar adónde más o menos ellos creen que debe ir cada una. Lid, la del párpado móvil, es un marroncete brillante bellísimo. Crease, la del pliegue, es otro marrón, menos escandaloso pero más cálido. Brow bone, el iluminador, es un vainilla mate, ése que todas tenemos que tener para el hueso de la ceja. Y finalmente Outer Corner, un marrón oscuro bien mate, que yo uso además, cuando me acuerdo, para definir mis cejas.

Las sombras tienen muy buena textura y se esfuman sin esfuerzo. La pigmentación es buenísima, what you see is what you get, a diferencia del pobre Seashore Frosts. Basta con un toquecito del pincel para obtener la cantidad necesaria. En cuanto a la duración, son quizá las que más se agarran al primer, al párpado y a lo que se le cruce.

Además del alternativo uso de la sombra marrón mate en las cejas, la sombra vainilla puede ser usada sobre pómulos y nariz cuando se quiere usar un iluminador sin dejar la cara brillante (cosa que deberíamos hacer aquellas que sufrimos de piel grasa).

Me atrevo a decir que estos colores le quedan bien a cualquiera. Se presta para looks de día tranquilos o para un smokey marrón con toda la furia. Tampoco es muy estacional, son tonos para todo el año. ¿Se nota que me gusta?

Resumiendo: si lo ves, cómpralo, pequeña saltamontes. No te vas a arrepentir.