Reseña: Maybelline en Hokeed on Pink

No importa cuánto lo odie, hoy necesito su brillo y su indecencia. Y aunque me vaya a durar media hora puesto, esa media hora será gloriosa.

De Hoy tengo un casamiento

 

No me llevo bien con el rosa ni con sus variantes. No sé. Me suena a nenas, a Barbies, a rubias taradas, bronceadas y aburridas. Seguro que Luca no se vestía de rosa. En fin. Desvarío como siempre.

Obligada por las circunstancias, tuve que comprar este labial para un casorio. El look pedía a gritos unos labios chillones. Quizá para muchas de ustedes sea un color para todos los días. En mi boca es el equivalente a tres alarmas de auto sonando al lado de un megáfono. Yo uso brillito y gracias, cualquier otra cosa me hace sentir super incómoda, llamativa y hasta vulgar.

Sin terapia ni tiempo para improvisar, elegí esta barra entre cientos de otras que me ofrecieron. El envase es bastante coqueto, de un plástico resistente. El color es muy bonito, lo reconozco, y era el mismísimo color de ciertos sectores del vestido que me puse esa noche (además tenía negro, blanco y verde, por lo que podrán entender que haya elegido este rosa fuerte y no otro). La textura es súper cremosa, casi al borde del demasiado. No ayudó que fuera un día de calor espantoso como los que suelen asolar a mis pagos en esta época del año. Da a los labios una apariencia sedosa que queda muy bien. En cuanto a la duración, aguantó con gracia la misa y parte de la fiesta. Una vez que empezó la cena se desvaneció. Eso sí, no migró fuera de los labios. Simplemente se esfumó como la ilusión de ser campeones de River Plate a los tres partidos de un torneo. :(

Resumiendo: lindísimo para las amantes del rosa y los colores fuertes. Muy recomendable. Eso sí, a guardarlo en la heladera.