Literalmente hablando II: Smokey Brun de Rimmel London

Ésta es la segunda entrega de la serie Haciéndole caso al cuarteto. De sombras, claro. Los cuartetos de cuerdas no son buenos consejeros, que yo sepa, y poco sé de cuarteto cordobés para hablar al respecto. En este caso, la obediencia se mezcla con la intuición. A diferencia de los de Maybelline, los cuartetos de Rimmel no traen instrucciones ni sugerencias acerca de dónde colocar cada sombra.

Para este look elegí usar la sombra de la esquina inferior izquierda (la rota, sí) en todo el párpado móvil. La más clara en el hueso de la ceja y un touch en el ángulo interno. Sobre todo el pliegue, la del ángulo superior derecho. Finalmente, marqué la profundidad en el ángulo externo con la más oscura. El resultado es bastante bonito (modestia aparte) pero muy brillante, cosa que no aparece bien porque como ya está bastante claro a esta altura del partido soy un desastre sacando fotos. Yo necesito al menos una sombra mate en mis looks, sobre todo sobre el hueso de la ceja, ya que tengo esa parte del ojo bastante prominente (por no decir gorda) y todo lo que sea brillante enfatiza y hace más bulto, if you know what I mean.

Como ya dije antes, las sombras más claras de este cuarteto tienden a migrar a condados vecinos, así que hay que tener extra cuidado o ponerse la base después de maquillar los ojos, cosa que yo hago por defecto sea la sombra que sea. No recuerdo haberlo mencionado en la reseña, pero según el tono de piel, esas mismas sombras serían buenísimos iluminadores para la parte alta de las mejillas en pieles no grasas. Siempre con manos de hada, claro.

PD: mis cejas siguen siendo unas rebeldes sin causa.