Reseña: rubor Maybelline en True Peach

No había salido en días. El día, radiante, la cegó momentáneamente. Parpadeó tratando de entender dónde estaba. Cayó de rodillas sobre el césped mientras el sol teñía sus mejillas de libertad.

De Del rubor y otros demonios

Si vienen leyendo este blog hace rato o si me conocen personalmente, saben que la piel no es mi fuerte. Es terriblemente grasa en mi cara y áspera como una lija en el resto del cuerpo. Too much information, maybe?

Con estos antecedentes comprenderán mi estupefacción cuando, hace una semana, dos personas que no se conocen entre sí pero tuvieron la dicha (!) de verme el mismo día exclamaron: ¡Pero qué linda piel que tenés! Después de constatar que, efectivamente, estaban hablando conmigo y que no hubo un brote de locura temporal ese día, me puse a pensar a qué se podía deber semejante maravilla.

La única respuesta es True Peach. Eso, o estas personas necesitan lentes.

Suponiendo que es un caso de rubor y no de ceguera, paso a contarles qué tiene de bueno True Peach. Primero, el color es divino. Super natural, no es ese naranja de mal bronceador ni el rosa chillón de bochorno menopáusico. Además es mate, razón por la cual es más natural todavía. Aplicado con mofeta, se desliza suavemente por la piel dando a las mejillas ese tono saludable que viene tan bien en el maquillaje de todos los días. Una puede optar por poner una capita apenas para levantar una cara paliducha o poner varias capas hasta dar con la intensidad buscada sin que quede polvoso.

Resumiendo: si por mí, morocha pálido verdosa, este rubor hace maravillas, imaginate lo que puede hacer por vos.