Sephora Color Diary: Day At The Museum

¡Se va la tercera! ¿Se va? No, decile que vuelva que todavía no hice la review. Después, que haga lo que quiera. Cerrá la puerta si hace falta.

Ésta es la más in your face de todas. Muchos colores primarios (bah, no muchos, si son tres nomás), más los clásicos blanco, negro y...¿dorado cobrizo? Otra vez mi capacidad para definir colores.

Amo esta paleta por algo que ya deben sospechar si vienen prestando atención. Sí, correccccccto. La sombra roja. Es mate, muy pigmentada y sirve para mi clásico smokey en rojo. La sombra de al lado, la indefinible, queda muy bien en todo el párpado móvil. Con un poquito de sombra negra en la esquina da un smokey muy copado. Habría sido buenísimo contar con un blanco mate, pero no, es shimmer shimmer, y es muy pigmentado. El amarillo también tiene brillo y es probablemente la que menos me gusta de todas, o al menos a la que menos uso le voy a dar. El azul es precioso, mate y bullanguero, pero algo hay en mi vida que todas las sombras azules que uso me quedan mal. No pasa por el color sino por la textura. No logro que queden distribuidas uniformemente sobre el párpado, quedan como a parches. El negro está medio gris oscuro, no es wow, pero cumple muy bien su función.

El rubor es un rosa casi chicle, mate y muy pigmentado. El clásico color de las mejillas en climas fríos pero no antárticos (ahí pega más el cachetito violeta punto de congelación). Queda lindo.

Para balancear la paleta, trae un brillo incoloro. Nada que decir de eso, obviamente, salvo que me parece bien. Sephora se queda re tranquilo ahora...

Resumiendo: esta paleta es como una tarántula, ponele. Asusta, sí, pero si la tratás bien, no pasa nada.