Reseña: NYX Ultra Pearl Mania en Charcoal

El viaje había sido agotador. Solo quería llegar y tirarme en la cama, la mía, la de Marcos, la de cualquiera. Entré al departamento que él había alquilado y el alivio se convirtió en angustia. Allí no cabía mi cama, o la de Marcos, o la de nadie.

De Desde el interior

De todas las cosas que compré en lo de Marlena, una de las que más esperaba era esta sombra suelta de NYX. Tenía grandes cosas planeadas para las dos: looks esfumados, noches de baile, un par de copas de champán.

Habiendo visto mil veces el frasquito en fotos, no sé por qué me sorprendí al verlo. Me pareció pequeño y torpe. Que conste que no discrimino por esas cosas, los cachorros de casi cualquier especie suelen cumplir esas dos condiciones y me parecen adorables. Pero en este caso no.

A pesar de lo diminuto, el frasco trae un montón de producto que probablemente nunca termine, no solo por la cantidad sino porque es el envase menos práctico en la historia de las sombras sueltas, pigmentos y afines. La mayoría de estas sombras viene en contenedores chatos, de boca ancha, protector con agujeritos opcional y una tapa con superficie interna lisa, sin accidentes geográficos molestos. Ésta es todo lo contrario.

La boca es chiquita y no hay forma de introducir un pincel ahí adentro sin causar una catástrofe. No hay control posible. La tapa, ese lugar donde se acumula producto, es una trampa mortal para cualquier brocha desprevenida. Llena de recovecos, no hay manera de usarla de forma productiva para impregnar el pincel  con el producto, como debe hacerse con estas sombras. Al cerrar el envase, al haber una discrepancia marcada entre la boca y la tapa, el producto sobre el envase o afuera y es un desperdicio. Todo mal.

La sombra en sí es linda, pero no es wow. Para empezar, esperaba un gris oscuro, no este gris azulado con ínfulas de plateado. Eso no es culpa de la sombra, ya sé. Una vez que se logra agarrar algo con el pincel, no es más complicada para trabajar que cualquier otra sombra del estilo. Sobre primer dura un rato sin acumularse en el párpado, pero se va a esfumando de a poco sin decir adiós.

Resumiendo: no vale la pena pasar por la tortura del envase. Hay cosas iguales o mejores, aunque un poco más caras, en contenedores mucho más cómodos.