Look de octubre, Sophie y por casa cómo andamos

Soy una barbaridad titulando, ¿no? Octubre es el mes de concientización sobre el cáncer de mama. Un mensaje que una debería tener presente todo el año y que se escucha más claro que nunca durante este mes. La cosa es simple: tenemos que cuidarnos, llegar lo antes posible. Y si no se pudo, poner en marcha todos los mecanismos disponibles para vencer la enfermedad, incluso los más mundanos.

Muchos productos de belleza se vestirán de rosa durante todo el mes para celebrar la lucha y la vida de las mujeres que padecen esta enfermedad y juntar fondos para encontrar esa cura definitiva que todas queremos.

Es curioso, aunque no menos doloroso, que habiendo perdido a cinco de las mujeres más importantes de mi vida en un período de dos años, ninguna de ellas haya padecido cáncer de mama. Las estadísticas son un mundo aparte. No puedo hablar de experiencias cercanas, ni dramáticas ni exitosas. Por eso mi referencia en este tema es Sophie.

Sophie es londinense, linda como ella sola. Estilista y editora de belleza en una revista. Novio copadísimo, familia amorosa, un par de gatos simpáticos. Si mal no recuerdo, sin antecedentes familiares de cáncer. Una vida que más de una compraría sin chistar, ¿no? Pero en diciembre del año pasado, con sus breves 31 años a cuestas, recibió El Diagnóstico. Repito: 31 años. Una nena, al menos en términos estadísticos.

Entonces Sophie empezó a escribir un blog contando su journey. Tiene la capacidad de ser honesta y brutal con sus experiencias, al punto de reconocer que uno de sus primeros temores fue cómo iba a quedar pelada, pero sin caer en dramatismos ni poner incómodo a quien la lee. Tampoco se hace la superada (bueno, a veces un poco, pero es comprensible). Vive y cuenta las cosas como son, lo malo y lo bueno (que lo hay, pese a todo), con la ineludible cuota de sarcasmo inglés. Si se animan al idioma y al tema, pueden empezar por aquí. O pueden seguirla en Twitter acá. Valiente, graciosa, transparente. Así es Sophie.

Mi mínimo aporte a este octubre va a pasar por ir al médico a hacer un control de rutina (no pienso confesar cuánto tiempo llevo diciendo pero si está todo bien para qué voy a ir), arrear a un pequeño rebaño de amigas y conocidas para que también vayan, y este look en rosa, color que no me han visto usar hasta ahora.

Confieso, éste es mi tercer intento. No es algo de lo que esté particularmente orgullosa, pero creo que no puedo pedir mucho más. En este look usé:

  • La sombra suelta Persimmon de Ben Nye en todo el párpado móvil.
  • La sombra blanca mate de Mabby Autino (cuyo nombre no recuerdo) en el ángulo interno sobre el jumbo Milk de NYX.
  • El rosa de la paleta Haute Model de NYX esfumando el borde hasta el hueso de la ceja.
  • Una mezcla de rosas de un par de paletas de Sephora Color Collection, ésta y ésta, para la profundidad y el ángulo interno.
  • La línea de agua, con el kajal de Stila en Onyx y la línea superior de pestañas con el delineador en gel de Maybelline.
  • La máscara es la Great Lashes de Maybelline.

Las ojeras son a cuenta de un casamiento, Los Pumas y tres horas de sueño.

No sé si alguna de ustedes está pasando por esta enfermedad, o tienen una amiga o familiar o conocida que sí. Si ésa es la situación, espero de todo corazón que en unos cuantos meses o años sea solo un mal recuerdo o, mejor aún, la prueba de que son fuertes y pudieron superarla.

Vamos en patota a controlarnos, ¿sí?

PD: no se olviden de pasar por el blog de Sophie, que bien vale la pena. :)