Reseña: Real Techniques blush brush

O, dicho mal y pronto, la brocha de rubor de Samantha Chapman. Si no saben quién es Sam, dejen de leer este humilde blog, vayan a YT y busquen el canal de las Pixiwoo para entender cómo se cocina el estofado en el mundo del maquillaje. De paso, vean a Lisa Eldridge y comiencen a preguntarse qué hay en el agua de Inglaterra que las chicas salen tan lindas y talentosas.

Dejemos la envidia de lado y pasemos a lo que nos convoca. Hace un año, más o menos, Sam sacó su propia línea de brochas y pinceles. La consigna era lograr un producto bueno, bonito y barato, que compitiera mano a mano con los de alta gama. Así surgió la línea Real Techniques by Samantha Chapman.

Hermana de Allá al Norte sabe cuánto amo a las Pixiwoo y tuvo a bien mandarme unos cuantos Real Techniques, previa búsqueda por todos los Ulta habidos y por haber. Estos bebés vuelan apenas llegados a los estantes. Entre los que me envió estaba la brocha para rubor que es, desde ya les aviso, lo más.

La forma es bastante curiosa. Al ser ligeramente ovalada, toma el producto con la punta, lo que permite aplicar el rubor de una forma controlada. El resto de las cerdas, más cortas, sirve para esfumar. Cumple con su misión con eficacia, evitando las mejillas de payaso o muñeca eternamente ruborizada. Eso sí, toma un montón de producto así que hay que tener cuidado con rubores muy pigmentados.

Las cerdas de Real Techniques son sintéticas y a pesar de que las voy lavando varias veces no me soltaron ni medio pelo ni destiñeron. Además, es una de las brochas más suaves que toqué en mi vida. Es cierto que no tengo MAC ni Sigma (no mientras el shipping sea tan insensato como lo es ahora) y que las brochas más evolucionadas que poseo son las de Mary Kay. Comparar éstas con las de Real Techniques es como pedirle a un papel de lija que se parezca a un conejo de Angora. Es simplemente injusto. ¡Y eso que me gustan mis MK!

La brocha es súper liviana y tiene un buen largo. Cosa curiosa, como el mango termina en un corte plano, puede quedar parada sobre la mesa o donde la quieran poner. Esta característica me parece medio al divino botón, pero quizá alguien la encuentre útil. Para despistadas y seniles, el mango trae escrito el nombre de la brocha, además de la marca.

Hay varias formas, todas ellas medio complicadas para quienes vivimos de este lado del mundo, de conseguir estos pinceles. Si tienen un conocido allá al norte, pueden pedirle que se llegue a Ulta y vean qué encuentran. Además, desde esta semana tienen una tienda online que solo hace envíos dentro de Estados Unidos, cosa más práctica para evitar que esa tía que no vemos nunca ande en medio de la nieve solo porque nosotras queremos un par de pinceles. Si estas opciones no son posibles, pueden mirotear por aquí y ver qué pueden hacer al respecto. De paso curiosean el resto de la línea y ven los videos que tiene Sam para sus pinceles, imperdibles todos.

Resumiendo: una brocha impresionante, imperdible, impecable. Vale la pena mover cielo y tierra para conseguirla. ¡Y sólo cuesta 9 dólares!