Tres o más: Sombras de Milani

Tres o más es una serie de posts dedicados a esos productos que me gustaron o tentaron lo suficiente como para comprarlos de a pallet. Basada ligeramente en un popular tag de hace unos años esta serie es, además, una forma de repasar mi colección y empezar a usar cosas que ya tengo antes de seguir comprando a lo loco. Sobre todo porque siempre estoy en peligro de comprar algo que ya tengo. Ustedes entienden. Espero.

Corría el año 2014. El mundo de las reseñas online se estremeció con la llegada de las Bella Eyes Gel Powder Eyeshadows de Milani. Los videos alabando esta colección de sombras individuales se multiplicaron por todo YouTube. La calidad, la variedad, la disponibilidad y básicamente todo lo que terminara en "dad" fueron puntos que hicieron que Milani sobresaliera en un mundo drugstore liderado por las Infallible de L'Oréal. Pasadas las reseñas, llegaron los tutoriales y los depotajes. La efervescencia duró un par de meses y se disipó con la llegada de nuevos productos. Lo de siempre. Pasó el furor, decíamos, pero quedaron las sombras. En mi caso, siete. A seis las compré, otra me gané. Ya les cuento quién es quién. Primero, las generalidades de rigor.

Milani dice que la fórmula es un gel-polvo, declaración que en su momento fuera recibida con escepticismo por los rigurosos círculos de reseñadores. Yo adhiero a las cejas levantadas. Esto es polvo a secas y a la casa. Al menos así se comporta al principio, en el medio y al final. Lo que no se puede negar es que la textura es maravillosa, la pigmentación es buena siempre y cuando le pongas un primer/base abajo y la blendabilidad (?), muy satisfactoria. Las sombras vienen en tres acabados: matte satin, shimmer y metallic. Hay 31 colores, desde la inocente Bella Ivory hasta la llamativa Bella Rouge. Sí, todas se llaman Bella + algo. Como esas familias en las que las hermanas se llaman María + Otro Nombre. Lo mismo, pero con sombras. El envase es voluminoso dado a que las sombras tienen forma de domo, lo que (dicen) complica su paso a una Z-palette común después de depotarlas. Hace falta una de esas para productos horneados. Yo todavía las ando arrastrado en forma individual, pero no me faltan ganas de meterlas a todas en una sola paleta, sobre todo porque tanto el envase como la sombra tienden a la autodestrucción.

Bella Chiffon (28) es un highlight/shimmer y desde ya queda claro para qué estoy haciendo esta serie. Nunca lo usé como highlighter facial, pero hoy empiezo. La dieta no. Volviendo a Chiffon (nos olvidemos del María), dice ser un off-white. O sea, un blanco con menos aspiraciones lavandinales. No tiene glitter y la aplicación es súper pareja. Es la fórmula que deberían haber usado en la paleta Earthy Elements para los colores más claros. 

Bella Cappuccino (03) es un satin matte. Milani la describe como un marrón rojizo claro y tiene razón. Es perfecta para empezar a trabajar la cuenca del párpado superior y para esfumar el párpado inferior. Si bien a la vista es mate, se ve que sus genes satinados le dan una textura que es una gloria. Se esfuma sin perderse y no queda parchada como algunas sombras mates.

Bella Caffé (04) es un marrón cenizo también en acabado satin matte. A pesar de los conflictos idiomáticos de su nombre, no tiene complejos a la hora de deslizarse por el párpado móvil. Es el clásico color que podés usar cuando tenés menos de 30 segundos para maquillarte. 

Bella Taupe (05) es un marrón topo tan maravilloso como casi cualquier cosa que lleve ese nombre. También un satin matte, viene bien como único color en un look simple o para marcar la profundidad. Milani dice que se puede usar húmeda como delineador. Nunca lo probé.

Bella Espresso (06) es un marrón oscuro súper cálido. Con Bella Cappuccino hacen un dúo impecable. Es un satin matte y se porta tan dócilmente como las otras sombras del mismo acabado. El envase mostró su punto débil con Espresso. La ventanita de plástico se soltó sin aviso alguno. 

Bella Navy (09) es azul y satin matte. Como cualquier sombra mate del mismo color, tiende a ser un poco más caprichosa. Hay que ponerla a golpecitos y no con un brochazo descuidado. Además, es la menos mate de todas. Claramente, es un color que no pega con el resto del grupo y es porque la gané en un sorteo. 

Bella Dolci (31) es la última incorporación de la línea. Parte de la colección de verano 2015, Dolci tiene acabado metallic y no responde tan bien como el resto. No tengo otra metálica para saber si es por eso, pero olfateo que sí. Además, ahora le pasé el dedo para una swatch y procedió a partirse al medio. Qué barbaridad.

Resumiendo: Las sombras son lindas, baratas (sobre todo cuando hay una oferta o tenés un cupón) y se dejan usar sin berrinches. Eso sí, no creo que siga expandiendo la colección porque los colores restantes no me llaman demasiado la atención y porque siempre hay otras cosas para probar. Por ahora estoy satisfecha, aunque basta un color bonito para volver a abrirme el apetito.

Nota: Compré todas las sombras excepto Navy, que gané en un sorteo sin obligación de compra, reseña u opinión favorable. Los atropellos lingüísticos vertidos en los párrafos precedentes son voluntarios.