Salvavidas | Una espuma de Olay

Olay Total Effects1Este post es un homenaje (?) al producto que salvó mi piel durante las vacaciones. La historia es así: como muchas saben, mi piel es grasa. No wow, qué oleosa es esa flaca mujer, pero sí lo suficiente como para que al final del día, dejada a su libre evolución, mi frente te encandile. Ahora bien, pasar de golpe del verano austral al invierno boreal la conflictuó. Pobre Piel, atosigada a calefacción, se le dio por deshidratarse. ¿Y qué hago con esto?, me dije mientras me descamaba de a poco. Aunque tenía un par de cremas humectantes a mano, usar mi limpiador habitual estaba complicando la situación, así que salí a comprar algo, lo que sea. Después de hacer ta te tí me quedé con este pomo de espuma limpiadora de Olay Total Effects.

El producto promete limpiar en profundidad, minimizar la apariencia de poros y líneas de expresión, rejuvenecer y suavizar la piel, humectar y brindar un brillo saludable. No puedo decir nada de los poros y las arruguitas, pero sí que deja la piel muy suave y renovada. Fue el boost de humectación que mi cara necesitaba para sobrevivir al invierno. No hace mucha espuma, la suficiente para limpiar el rostro sin dejarlo tirante.

Ahora, de vuelta en el infierno subtropical, la uso solamente de noche. A la mañana me gusta una limpieza un poco más intensiva, más refrescante. En cambio, a la hora de dormir, esta espuma de Olay me da una sensación de relax y confort muy agradable, que complemento con mis cremas de noche.

Solo queda evaluar si mi zona T no se rebela con su uso prolongado. Las voy a mantener al tanto, porque seguramente este tema las va a tener en vilo todo el verano (?).

Reseña: Color Silk de Revlon en Negro

Estaba por todos lados. Lamiendo las sábanas de la cama desprolija. Cayendo a goterones del techo. Rozando sin pudor sus pies descalzos. Su grito sacudió las paredes.

De Sangre y tintura

Nunca pensé que iba a tener que escribir un post como éste. Bah, no sé qué me sorprendo. Pelo y yo vivimos en un drama constante.

Me tiño yo solita hace más de una década. Las tres veces que entré a una peluquería para algo más que corte, salí al borde del colapso. Como tengo el pelo oscuro y grueso, los que hacen color asumen que me tienen que dejar más tiempo las sustancias nefastas que usan en mi cabeza y termino como la cruza de una cebra y un taxi.

Marcas, uso cualquiera. No soy muy purista en ese sentido. Por eso cuando vi a buen precio la Color Silk de Revlon me dije Ma'sí, la probemos.

El kit de tintura trae lo habitual. Instructivo, guantes, los dos frasquitos y el acondicionador (al que ya defenestraremos más tarde). Toalla, remera vieja y broche, los puse yo. Hice la mezcla como siempre y de entrada me llamó la atención el color. Estoy acostumbrada a que la mezcla para negro sea siempre un marrón dulce de leche. Ésta era más bien rojiza. Bah, era roja, digamos las cosas como son. Danger. No me gustan los reflejos rojizos en mi pelo. En ese momento, más allá de la sorpresa, no me preocupé demasiado. Sí en los siguientes minutos en los que intenté distribuir la mezcla por todo Pelo. Era muy líquida, cero control. Hice lo que pude, y eso incluyó una buena porción sobre el piso y la bañadera.

A la mitad de la aplicación, el pánico. El guante de mi mano izquierda se había roto entre el pulgar y el índice, y una mancha entre negra y morada había teñido la piel. Me saqué el guante, traté de limpiar y nada. Quedó ahí. Terminé de teñirme casi con una sola mano. Ya casi al final, ese guante también se rompió en ese lugar, pero la mancha era un poco más pequeña. Ahora tenía 25 minutos para encontrar un par de guantes para enjuagarme, o iba a terminar con las manos negras hasta las uñas. Por suerte mi señor marido me solucionó el tema sacando de la galera un par de guantes de cocina.

Dejé que la mezcla actuara el tiempo indicado y me fui a enjuagar. Durante media hora vi caer de mi pelo un líquido rojizo digno de una escena del crimen en CSI. Nunca tardé tanto en enjuagar una tintura. A eso hay que sumarle que a ese primer enjuague siempre lo hago boca abajo, arrodillada o inclinada al lado de la bañadera, no sé si se entiende. Media hora o más así, a los treinta y pico, equivale a dolor de cintura.

Después del largo y penoso enjuague, llegó el momento del acondicionador. Un sobrecito. Para un solo uso. Acostumbrada a los pequeños potes de L'oreal, que traen acondicionador para cuatro o cinco usos, esto me pareció una burla. Alcanzó justo para Pelo, y eso que no lo tengo tan largo. Lo dejé actuar y a enjuagar de nuevo, esta vez de pie bajo la ducha, que ya no estamos para estos trotes.

De nuevo CSI. O Carrie. Me atrevería a decir que tengo una mancha negruzca que me recorre la espalda.

Dejé que Pelo se secara solito, al aire, como siempre hago después de teñirme. Generalmente, después de la tintura Pelo me queda super nutrido y con buen cuerpo, y por un par de días no necesito hacerle nada. Pelo se comporta. Pero esta vez no. Pelo estaba duro y se sentía súper áspero al tacto. El flequillo estaba como suspendido, sin decidirse a caer, lo que motivó que por una semana estuviera en penitencia hacia atrás, sostenido por trabitas. Llevo casi dos semanas desde esa fatídica tarde y todavía sale un resto de tintura cada vez que me enjuago. Además, el cuero cabelludo me pica. No duele, no arde, pero la comezón es molesta. Por una de esas cosas del destino, cuando compré Emerald City me dieron de vuelto un sobrecito de un aceite nutritivo que en otro momento solo habría usado en las puntas (tengo el cabello graso) pero esta vez le di a todo Pelo y así recuperé un poco de textura y cuerpo. Pero todavía Pelo tiene síntomas de estrés post traumático y tiende a estar mucho más rebelde que lo habitual.

Resumiendo: dolor de cintura, comezón, bañadera redecorada, flequillos paralelos al piso... Es demasiado. Y, aunque el proceso y el resultado hubieran sido buenos, no volvería a comprar esta marca por el tema del acondicionador. Y de los guantes. Y del subtono rojizo. Y de....