Harper's Bazaar: lo bueno viene en envase grande

Es preciosa. Y huele bien. No, no estoy hablando de Naomi Preizler (aunque cumple por goleada la primera condición y es más que probable que también la segunda). Hoy ya podés ir a tu quiosquero amigo (Rodolfo, ponele, canoso, tomador de mate e hincha de un ignoto equipo de Primera D) y decirle: Buen día, Rodolfo, ¿me da la Bazaar? Y así, catorce pesitos de por medio, vas a tener en tus manos una revista lindísima y que huele a las cosas buenas de la vida.

Sí, señoras y señores. Harper's Bazaar Argentina es una realidad de 210 páginas que, a pesar de tangible, no deja de ser un sueño, como lo define Ana Torrejón en su Carta de la Directora. Ana, esa mujer increíble que si jugara al fútbol estaría siempre en mi Gran DT, está al frente de un equipo fantástico, cuya pasión se adivina en cada nota, en cada foto, en los pequeños detalles.

Y si de detalles se trata, invitar a los bloggers al desayuno de presentación de la revista fue un gesto tan inesperado como reconfortante. Esa palmadita en la espalda que todos los que escribimos desde nuestras casas u oficinas, robándole tiempo a ese informe urgente o llenando las horas entre un quehacer y otro, necesitamos para sentir que lo que hacemos no es en vano. Gracias, miles.

Ahora dejá la compu, andá a lo de Rodolfo y pedile que, todos los meses, te reserve la Bazaar. Es preciosa. Huele bien. Y es nuestra.