Flash de viernes: excusas, swatches y hadas madrinas

La procrastinación es un camino de ida. Vas dejando todo para más adelante, para un punto remoto en el que vas a estar organizada, para cuando los astros se ponga en fila y hagan la ola. Como no hay cambios en el vecindario astronómico y se me van amontonando las intenciones, mejor me siento y escribo. 

I) Excusas

Entre diciembre y enero viajé bastante, por lo que mi precaria organización bloguera se fue por la alcantarilla. Allá lejos quedaron las ganas de hacer un Qué hay en mi makeup bag de viaje y otros posts derivados del ir y venir interhemisférico (?). Desarmadas las valijas, el pretexto se trasladó a que la estética del blog no me termina de convencer, por lo que estoy trabajando en un template paralelo hace dos semanas, de a cinco minutos por día. Evidentemente no estoy progresando por ese lado. Además mi escritorio se transformó en el escaparate de mi caos interno y fue necesario acomodar, limpiar, tirar y rescatar. Ahora que está todo mejor siento que puedo escribir sin culpas.

Recuerdo de mis vacaciones: un koala dormido de escuchar tantas excusas.

Recuerdo de mis vacaciones: un koala dormido de escuchar tantas excusas.

II) Swatches

Producto del frenesí organizativo que me agarró una tarde, puse manos a la obra en el mencionado escritorio y encontré cosas del Medioevo esperando ser arrojadas por la ventana. Después de leer que mi contrato de locación no me autoriza a exteriorizar mis impulsos de orden hacia los espacios públicos del complejo donde vivo, me conformé con tirar una pila de cosas a la basura. Entre los no te puedo creer que nunca/apenas usé esto y ya lo tengo que tirar, encontré unas muestras de Dior Addict Fluid Stick. Las usé un par de veces hace meses (epa esa rima) y después me olvidé. Como era imposible cerrarlas, pasaron todo este tiempo incubando quién sabe qué gérmenes, pero no podía dejarlas ir sin arriesgarme a swatchearlas para recordar todo lo maravilloso que es un Fluid Stick.

De izquierda a derecha: Mirage, Adventure, Wonderland, Pandore. La pilosidad es mía.

De izquierda a derecha: Mirage, Adventure, Wonderland, Pandore. La pilosidad es mía.

III) Hadas madrinas

La vida me ha bendecido con hadas madrinas tales que Cenicienta queda hecha un poroto. Una de ellas me pasó una caja de la Sample Society, que es una subscripción mensual curada por la revista Allure. Cabe aclarar que mi escepticismo por las cajitas venía gestándose desde Argentina y terminó de cuajar con la menos que emocionante Ipsy Bag (que técnicamente es una bolsa, no una caja, pero se entiende). Sin embargo, esta caja me hizo recuperar la fe. Un esmalte de Zoya y una sombra de Revlon son full size, y hay samples generosas de un hidratante de philosophy, un acondicionador de Philip B., un serum de StriVectin, y un jabón purificante de Erno Laszlo. Todos los productos son prometedores, una vez que los ponga a prueba les cuento qué tal.

¡Todo TAN lindo!

¡Todo TAN lindo!

Y esto es todo. Espero (aunque no prometo) ser constante de ahora en más. 

Nota bene: productos comprados por quien escribe, a menos que se especifique lo contrario. Mis opiniones, poco profesionales, son todas mías y no recibo compensación alguna por estos delirios. Todos los links, de existir, están libres de intención y pecado.