Sephora Favorites | Paint It Pink

De los traumas de mi infancia, muchos han sido superados con éxito. Ya no miro de reojo las arvejas, disfruto el pescado y los mariscos y puedo dormir con las luces apagadas (casi siempre). Sin embargo, la aversión al color rosa es algo más complicado de dejar atrás. En términos generales, detesto el rosa. Cada vez que una youtuber bien entrada en la adultez chilla que un producto es cute porque el packaging es pink, pierdo la fe en la humanidad. Por eso, cuando Sephora sacó un set de favoritos con ese color como bandera, casi ni lo miro. Casi.

Sí, todo muy intenso, ¿pero ese cárdigan de qué color es?

Es coral. C-O-R-A-L.

— ¿Y ese esmalte que usaste durante semanas (S-E-M-A-N-A-S) el año pasado y que, oh, tenés en tus uñas ahora?

Callate, querés.

En fin. Dejen de mirarme las uñas y sigamos con el tema. Es claro que, hablando de maquillaje, eliminar el rosa es complicado. Mi piel, aunque verdosa, cobija en mayor o menor grado algún tono de rosa. Los labios, también. No hay forma de escapar y es algo que he aprendido a aceptar, más aún si viene asociado a una ganga. ¿Ocho productos, incluyendo tres full-size, por 40 dólares? Ok, Sephora, te escucho. 

La primera razón por la que consideré comprar este set fue, lógicamente, la beautyblender. Sí, va todo junto. Sí, sola cuesta 20 dólares. Desde hace años me pregunto qué tan maravilloso puede ser un pedazo de esponja, más cuando la eficiente Miracle Complexion Sponge de Real Techniques cuesta 6 dólares y las brochas de la misma marca son geniales para la base. La respuesta, ahora que la probé, es clara. La beautyblender es otra cosa. No sé si como para costar 20 dólares, pero deja la base prolija y amigada con la piel. Es ideal para fórmulas pesadas, como la Revlon Colorstay o la L'oréal Infallible Pro-Matte. Eso sí, lavarla es una tarea digna de Hércules.

 

El segundo producto que me tentó fue el Shimmering Skin Perfector de Becca, en Pressed Rose Gold. Esta es una deluxe sample, cosa que me parece muy práctica porque es algo que nunca voy a terminar en esta vida. Ya les conté que mi aproximación a los iluminadores es medida y cautelosa. En mí, Rose Gold funciona como un blush topper, y queda súper natural. Muy natural. Tan natural. La textura es maravillosa. ¿Les dije que queda requetecontra natural?

 

El tercero, en término de interés, fue el rubor de Tarte en Blissful. Sephora dice que es un durazno cálido con algo de brillo. Yo lo veo más rosa-rosa que durazno, pero como la descripción de colores no es lo mío mejor me quedo en el molde. Es para usar con precaución porque es bastante pigmentado. El brillo es casi imperceptible, no a lo Orgasm de NARS.

 

El Velour Lovers Lip Colour de Laura Mercier en French Kiss es un producto maravilloso en un color cuestionable. Bubblegum pink, dicen ellos. Rosa In Your Face, digo yo. Es un tono que requiere maquillaje mínimo y piel bronceada. Bah, me parece, será que estoy acostumbrada a ver este tipo de tonos en youtubers fanáticas del fake tan. Y del cute packaging. No sé si algún día me animaré a usarlo. Veremos. La fórmula, eso sí, es increíble. Suave, hidratante y cremosa, sin desbarrancar ni desparramarse.

 

La sombra de Urban Decay en Scratch fue una buena sorpresa. Nunca uso rosa en los ojos, pero este tono queda súper lindo. Sola, con máscara de pestañas, Scratch te ilumina la mirada y te hace parecer un poco más despierta. Con Black Honey, de Clinique, es un dúo imbatible. Y ni hablar de la fórmula; ¡es una sombra de Urban Decay!

 

Todavía no hay veredicto sobre la máscara Roller Lash de Benefit. Tengo demasiadas máscaras abiertas, así que esta va a tener que esperar. Tengo experiencias dispares con otros productos similares de Benefit. Amo la BADGal. Detesto la They're Real. Dicen que Roller Lash es buena para mantener las pestañas arqueadas, lo que es mi principal problema en esta área. Crucemos los dedos (?).

 

Como no me llevo bien con los brillos labiales, mi opinión sobre el Artist Plexi-Gloss de Make Up For Ever en 202 es un poco tendenciosa. Debo reconocer que los labios quedan súper juicy y juveniles, pero la sensación de pegajosidad es abrumadora. Y eso que los tuve peores. El tema es que ya estoy demasiado acostumbrada a la extrema sequedad de los labiales líquidos, por lo que cualquier brillo, incluso este, me desquicia.

 

Para terminar, el producto meh de la camada. El esmalte de Deborah Lippmann en Baby Love es la nada misma. En teoría, es algo que debería llevarse bien con mi renacida fascinación por las uñas naturales o en colores nude, pero no. Con un tono tan aguado, el brillo debería ser lo que se destaque pero es bastante opaco. La diferencia entre usarlo y dejar las uñas desnudas o con apenas un topcoat es mínima (y les diría que gana el topcoat). A su favor he de decir que la fórmula es buena y se seca bastante rápido. 

¡Casi me olvido de las swatches! Acá están:

 

Resumiendo: el set es un golazo. Con la beautyblender, el iluminador de Becca y la sombra de Urban Decay ya estoy más que feliz. El rubor y la máscara son bonus. El labial y el brillo pueden ser relocalizados para que alguien más los use. El esmalte, ni a mi peor enemigo. Como ven, son más ganancias que pérdidas. Si pueden, háganse de un set. Además, ¡la cajita es cute! (Sarcasm? Yes.)

Set comprado por mí. Sí, un antojo mal. Qué le vamos a hacer.